Hay casas que simplemente están bien.
Y luego están las que tienen esa mezcla difícil de encontrar: calma, encanto y cercanía al mar.
En Caldes d’Estrac, muy cerca del centro y de la playa, se encuentra esta acogedora casa de pueblo adosada con el encanto de la arquitectura tradicional y espacios pensados para disfrutar sin prisas.
La vivienda dispone de 138 m² construidos, distribuidos de forma funcional y acogedora. Cuenta con 3 habitaciones principales, además de una estancia independiente ideal como despacho, estudio, zona creativa o habitación de invitados.
Uno de sus grandes protagonistas es su magnífica terraza de 35 m². Un espacio privado y lleno de posibilidades donde desayunar al sol, compartir cenas de verano o simplemente desconectar.
La propiedad también dispone de lavadero exterior y rincones con mucha personalidad, manteniendo la esencia de las casas de pueblo mediterráneas.
Luminosa, acogedora y con múltiples posibilidades, es una vivienda ideal tanto para quienes buscan vivir cerca del mar durante todo el año como para quienes sueñan con una segunda residencia tranquila y con carácter en la costa del Maresme.
Una casa con alma.
De las que invitan a quedarse.